Nacimos en Otavalo en 1985, entre el aroma a leña, horno de barro y el crujir del cuero dorado.
Hornados Consuelito es más que un plato: es un legado que se ha forjado al calor del fogón y al ritmo de nuestras raíces. Desde sus inicios, esta tradición familiar ha pasado de generación en generación, como se hereda una receta escrita en el tiempo.
En nuestra cocina, el hornado no es solo un plato, es una ceremonia. Se cocina lento, con paciencia y amor. Se elige cada ingrediente pensando en quienes se sientan a nuestra mesa: especias frescas del campo, maíz pelado a leña, curtido con receta de la casa, ají criollo y ese toque que solo lo da el tiempo, la memoria y el alma.

Pero la tradición no está reñida con la creatividad. Por eso, en Hornados Consuelito también hay espacio para lo nuevo, para lo que nace del gusto por cocinar y de escuchar a quienes nos visitan. Así surgió nuestra morcilla de dulce, una propuesta única que combina la textura de la morcilla tradicional con notas dulces y especiadas que sorprenden al paladar.
Hoy, Hornados Consuelito es tradición viva, es innovación con raíces. Seguimos cocinando como antes, pero con los ojos y el corazón abiertos a lo nuevo. Cada plato que servimos es un pedazo de historia y un gesto de amor por la comida que une, emociona y trasciende.
